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¿Qué es el Espai Off?

La llave artística de una comunidad creativa

Por Jordi Sánchez Navas

Los Segadores, 1907. Pablo Picasso
Los Segadores, 1907. Pablo Picasso

En 1906 Picasso y Fernande Olivier llegan a Gósol, una pequena aldea del interior de Cataluna siutada entre los contrafuertes del Pedraforca y la montana de Cloterons. Frente a otros grandes creadores ligados a las vanguardias históricas, que fundamentaron modelos artísticos gracias al marco escénico de las grandes ciudades, el artista malagueno se autoimpuso el distanciamiento de los grandes focos de contaminación cultural, el exilio voluntario de la urbe, como fórmula para el despegue hacia nuevas formas de creatividad.

Aquellos meses entre bueyes y campesinos, entre prismas terrosos a modo de casa, balsas, lavaderos y montanas, desembocó de vuelta a París en el retrato de Gertrud Stein y en Les demoiselles d’Avignon.

El exilio artístico y el choque con los aspectos fenomenológicos del arte a través de la dialéctica física con la naturalaza han sido y serán una fuente inagotable de energía para la creación y un antídoto frente al confinamiento cultural que representan los museos y los dogmas curatoriales, tan en boga hoy en día.

Ya lo decía Paul Cézanne: "¡Pintar bien es muy difícil! ¿Cómo enfrentarse a la naturaleza sin tapujos? Fíjese, entre ese árbol y nosotros hay un espacio, una atmósfera, un recuerdo, pero luego nos tropezamos con el tronco, palpable, resistente, con ese cuerpo (.) ¡Ver como un recién nacido (.) Hoy tenemos la vista algo cansada, enganada por el recuerdo de mil imágenes. ¡Y esos museos, y los cuadros de los museos! (.)¡Y las exposiciones! (.) Ya no vemos la naturaleza; vemos los cuadros una y otra vez".

Retrato. Portrait 5. Axel Hütte
Retrato. Portrait 5. Axel Hütte

Estas palabras seguían resonando todavía en el mundo del arte casi 70 anos después, cuando la Dwan Gallery de Nueva York acogió la que puede considerarse la primera exposición dedicada íntegramente al Land Art. Uno de los artistas presentes en la muestra y, a la sazón, autor del artículo más destacado del catálogo de la misma, Robert Smithson se convertiría anos más tarde en el padre de la teoría del confinamiento cultural, que volvía sobre los pasos de Cézanne.

"I am for an art that takes into account the direct effect of the elements as they exist form day to day apart from representation", explicaba Smithson el catálogo de la Documenta 5 de Kassel, en 1972.

Su alegato contra los museos (como asilos y cárceles, tiene guardas y celdas, en otras palabras, habitaciones neutras llamadas "galerías"), los parques y las categorías culturales impuestas por los "comisarios" cobra hoy vigencia, en medio del curatorismo insaciable, que anula las constantes vitales del arte para reducirlo a objeto de consumo, a no lugar de la experiencia artística, a sacralización de la banalidad.

Frente a las idealizaciones de la naturaleza y el paisaje consignadas como parques (natural, urbano), la propuesta de Smithson, y de tantos otros que le siguieron, tiene que ver con la dialéctica inherente a los procesos naturales y a la onda expansiva que estos generan.

Jürgen Hohle
Jürgen Hohle

La vuelta al edén decimonónico que los espacios públicos recrean cada vez que el arte actual se instala en los artificios pintorescos de plazas y jardines no es más que una imposición ideológica de valores obsoletos. Pero dar marcha atrás a la Historia no es precisamente la tarea del arte y reducir el paisaje a la definición que da de él la Real Academia de la Lengua, "extensión de terreno que se ve desde un sitio", supone despojar al artista de su capacidad de buscar en la naturaleza las llaves que abran nuevos significados.

Especialmente ahora que desde multitud de disciplinas creativas se está apostando por extender el mandato artístico. Para conseguirlo hay que romper los férreos corsés que atan a los arquitectos al estudio, a los fotógrafos a los dispositivos mecánicos, a los cineastas a las salas de montaje y a los creadores plásticos a sus talleres, con el fin de convertir al arte en una experiencia prospectiva, asomada a los desafíos de una sociedad en la que los límites son cada vez más difusos y la creatividad consiste en explorar las discontinuidades para percibir nuevos denominadores comunes.

The Fault Series.Olafur Eliasson
The Fault Series.Olafur Eliasson

"Supongamos que un arquitecto no sólo hace el trabajo, sino que lo cree", afirma el escritor Ole Bouman. Esto es igual a inteligencia creativa. Saltar por encima de las barreras de las generalizaciones sociales, estéticas y comunicativas para situar en primer plano las cuestiones realmente pertinentes y dejar que el arte se interrogue sobre ellas.

Da igual el marco disciplinar o el contexto cultural, la resurrección del arte nace de los pedazos de vida y de las nuevas formas de organización que surgen cada día para recomponerlas. Puede ser en un barrio de Bagdad o en un pequeno pueblo de interior que languidece porque se queda sin habitantes.

Hasta los disenadores se apuntan a esta nueva forma de quebrar la ortodoxia de la disciplina y desplegar habilidades de comunicación, de proyecto y de estrategia para absorber la energía de la innovación social y convertirla en producciones con un valor superior.

Esta es la propuesta que lanza el profesor de Diseno Industrial en el Politécnico de Milán Ezio Manzini, quien capitanea el proyecto EMUDE (Emerging Users Demands for Susteneible Solutions), promovido en el ámbito del VI programa Marco de la Comisión Europea y en el que participan otros diez centros de investigación y universidades, así como ocho escuelas de diseno europeas.

"Cada paso hacia la sostenibilidad debe implicar una discontinuidad sistémica con respecto a la situación preexistente (.). Los grandes cambios sistémicos, las macro-transformaciones vienen preparados por micro-transformaciones, es decir, por innovaciones radicales de sistemas locales", afirma Manzini.

Frente a la homogenización de formas de ser y vivir, y contra la ecuación: bienestar igual a más consumo y menos socialidad, que impregnan la visión media de la realidad, se impone una convencida apuesta por las comunidades creativas. Es decir, por aquellas formas de expresión social arraigadas en el lugar, que aprovechan recursos locales y, directa o indirectamente, promueven nuevas formas de socialización.

Transformar estas surgencias de innovación social y reconvertirlas en propuestas operativas, capaces de generar consecuencias a gran escala es el nuevo reto del diseno, pero también del arte.

La habilidad para producir visiones de lo posible y de alumbrar estrategias para que éstas se materialicen se convierte así en el objetivo común. Sólo así se podrán abandonar los afectados palcos de la nobleza artística y dotar de vida a los nuevos escenarios de la creación.

Las comunidades creativas o "smart communities" se están convirtiendo en una pieza clave dentro de esta tendencia. Su existencia está ligada a procesos de intervención artística dentro de sociedades locales y se basa en el redescubrimiento de lo cotidiano y en el hallazgo de nuevas formas de expresión de lo público. A su vez estas iniciativas desembocan en experiencias que despliegan nuevas formas de autoestima e identidad gracias al arte y que redundan en fórmulas innovadoras para el desarrollo económico, el crecimiento del empleo y el incremento de la calidad de vida en un medio local.

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